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      FUNDACION DE LA TERCERA ORDEN FRANCISCANA.

La predicación y ejemplo de San francisco y sus frailes, había despertado radiante despertar de Vida Cristiana en Italia y en Europa entera. A mas de tantos millones de almas fervorosas que habían abrazado la regla de los Frailes Menores o de las Clarisas, miles y miles de personas que por estar ya casadas o tener una familia que sostener, no podían ingresar a los conventos, pedían a San francisco que les ayudara a vivir la vida Cristiana en toda su plenitud. Vivir la vida perfecta.

Mucho tiempo estuvo San Francisco meditando como podría lograrse esto; pero viendo que la vida en comunidad no era indispensable para la perfección, compuso por inspiración divina. Como el mismo nos lo dice, Una Regla de Vida para los que desearan vivir más intensamente la Vida Cristiana, pudieran lograrlo. Y aun ser religiosos, sin abandonar su familia ni sus negocios, para que pudieran vivir la Vida Perfecta.

Para llevar a la práctica la vida que había concebido, fundó una asociación de Vida perfecta, a la que dio el nombre de Tercera Orden. A  los que entraban a ella no les exigía como a los Frailes Menores que. “vendieran todo lo que tenían y lo dieran a los pobres” para hacer vida de pobreza material, pues eso no es compartible con la obligación de sostener y educar una familia; pero si les exigía que fueran pobres de espíritu, es decir, que no desearan desordenadamente las riquezas, que se conformaran con lo que tenían; que dedicaran su vida al servicio de Dios, haciendo cuanto hicieran por amor a Él y que practicaran las principales virtudes de Nuestro Señor Jesucristo, especialmente la humildad, la penitencia y la caridad.

Además  les prescribió todas las obras que en honor de Dios, en bien propio y en provecho  del prójimo son indispensables para vivir la vida Cristiana en toda su plenitud, para vivir la Vida Perfecta.

En el año 1221, entraron los primeros cristianos a la Tercera Orden; estos fueron el rico comerciante Luquecio y  su esposa  Bonna  Donna, los que llegaron a la tal perfección. Y que han merecido ser beatificados por nuestra Santa Iglesia. Francisco imponía a los Terciarios un hábito igual a los de los Frailes Menores.

Andando el tiempo se les suprimió la copilla o capucha para que se distinguieran unos de otros. Después  por motivo de comodidad, se acorto hasta la rodilla para los hombres; actualmente a raíz del concilio Vaticano II se llama Orden Franciscana Seglar. Y solo usan un escapulario grande y una cuerda.

El numero de los terciarios, ha ido, por gracia de Dios en aumento constante. Son más de 3 millones los que actualmente hay sobre la tierra y todos ellos tienen para su imitación, además de la vida de nuestro Seráfico Padre (San Francisco) el ejemplo de más de 100 Terciarios de todas las clases y condiciones, que han sido canonizados o beatificados por nuestra Santa Iglesia.  

                                                                                            

Fr. Fidelisa J. Chauvet, OFM